miércoles, 21 de julio de 2010

.Discusiones.


-Perdón -dice él arrepentido pero sin perder su porte.
-No tengo nada que perdonar -responde indignada, casi sin creerse a ella misma.
-¿Cuántas veces te hice llorar? -pregunta con voz quebrada.
La mirada de ella se desvía hacia un lado. Amaga a contestar pero sólo un hilo de silencio consigue escapar de su boca.
-Dame un golpe por cada llanto que te hizo odiarme -le habla firmemente.
Sorprendida redirige la mirada a sus ojos sin poder creer lo que escucha, esperando encontrar en ellos una mueca burlona. Pero la mueca nunca aparece, en cambio sí una mirada seria, decidida... actitudes que se transfieren a su mirada propia.
Una mano se eleva... Schiaf! Un viento encuentra su barrera en la mejilla izquierda de aquel hombre arrepentido. Él no dice nada, sólo se limita a cerrar los ojos... Schiaf! Una vez más la mano derecha encuentra dónde estrellarse... El castigo vuelve a elevarse por tercera vez... Silencio... Aquellos ojos delineados, rojos e hinchados se clavan en los otros llenos de lágrimas. Percibe en él desesperación y tristeza; y en su brazo un fuerte dolor que le hiela la sangre. Ahora teme por su seguridad... Ella forcejea... Él la besa... No tiene malas intenciones... No lo soporta... Se suelta, lo mira, ya no con miedo sino con dolor en su pecho. Se aleja corriendo. Él duda, pero se queda. Ya no puede pelear... Ya no...

Hermoso texto hecho por mi amigo Ariel.
Lo tomo prestado, porque admiro sobremanera
su escritura, y esta es una forma de homenajearlo.
Gracias Ari, por tanta belleza en estas pocas palabras!

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